martes, 26 de abril de 2016

Voy a contar una historia

Voy a contar una historia, una historia que es mi historia pero no es mi historia, una novela le llaman, aunque se parece más a los cuentos que nos contaban nuestros padres, que yo les cuento a mis hijas, cuando por la noche ya en la cama me piden pedíamos que les lea nos leyeran un cuento, y papá o mamá o yo, nos decían voy a contaros un cuento mágico, un cuento inventado, esto era una vez dos niñas, o niños, que eran hermanas o hermanos, y éramos nosotros y eran mis hijas.
Voy a contar una historia digo, que me haga escapar de las tardes y el sol de mediodía, del tiempo blando y sin tiempo de la memoria al dulce calor del sol de mediodía, con los ojos semientornados, o al crepúsculo, cuando la hiel de la nostalgia amarga un poco más y el mundo queda a merced de los chillidos de las aves y de aquellos que quieren y pueden escucharlos.
Quiero escribir una historia, esa historia, esta historia, sin perderme, sin acabar encerrado en el laberinto de una palabra, sin ahogarme en el concepto de un sentido, quiero escribir al ritmo de las olas, en ese vaivén que no va ni viene a ninguna parte, en ese trance de la emoción y del recuerdo, que inventan sin quererlo, cuando todos los poros se abren naturalmente como flores calmas, todas las historias.

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