domingo, 21 de marzo de 2010

Camino

Hoy vuelvo a mirarme en el espejo de mis zapatos sucios, me muerdo los dedos otra vez, repaso el desgarrado fondo de mis bolsillos, paso revista a mis miserias, y me beso con amor la herida. No recuerdo exactamente qué quedó a un lado del camino. Me late el corazón. Levanto la mirada, escudriño el horizonte, y sigo.

sábado, 6 de marzo de 2010

Incluso la fiebre

La fiebre atenúa la luz, brinda oscuridad a los ojos, como un tenue velo de lluvia o niebla, como la borrosa imagen de una lágrima. La tarde alarga su sombra, que se abate sobre los tejados y las cabezas, las luces comienzan a brillar, y brota el neón equívoco de los sueños. En el interior de las casas los ecos crecen, y el silencio se condensa en las estancias, mientras por los pasillos cruzan fugaces y solitarios los murmullos de islas ausentes, señales de vida en duda, urgencias que laten. El tiempo es cuestión de los relojes, de las muñecas y las agujas, de los ojos, de los labios a punto de romperse, de las miradas a la deriva de la luz, de las manos entrelazadas y sin anillos, de las venas trémulas y enviudadas, de los goces y los aullidos, de los perros también, de la voz callada, de la lengua y su carne húmeda, del sexo y la tristeza, de la risa loca, del sentir sentir sentir, de lo invisible, de lo que no se toca, del cielo ausente, de sus frágiles e impotentes dioses, y de los muertos incluso: el tiempo, el tiempo y la tarde, y la fiebre y la lágrima, de los muertos incluso.

viernes, 26 de febrero de 2010

Ni siquiera eso

No sé qué decirte, tampoco sé quién soy. Puedo darte mis señas, mi dirección, mi edad, mi sexo, mi signo zodiacal, mi día preferido de la semana, el tipo de pasta que me gusta, mis miedos, mi angustia, mi ilusión y dónde cultivo mi esperanza, el color de mis ojos, mis recuerdos de niño, lo que quise ser cuando yo sea grande, los viajes que hice, los cielos y mares que crucé, la tierra que pisé con paso más o menos firme, mi deseo, lo que nace de un profundo rincón animal, el asesino que vive en mi inconsciente y el cobarde que lo acompaña, mi instinto paternal, cómo a veces puedo ser el mejor amigo y otras me entran ganas de llorar, puedo atreverme a quedarme desnudo frente a ti con el miedo a que me dispares en el pecho, enseñarte mi posición para dormir, cómo me gusta el café con leche, el número de azucarillos, mis libros preferidos, lo que espero de la vida, lo que no me atreví a hacer y lo que sí, puedo incluso intentar decirte la verdad de lo que pienso cuando te miro, mi odio y mi amor unidos, mi crisol de realidades, cuándo sueño con palomas, plazas y un abrazo, cuándo quisiera estar tan solo en el mundo y cuando me moriría si nadie me diese la mano, puedo contarte de qué podría llegar a ser capaz, para bien o para mal, dónde nací y los aromas que me habitan. Puedo darme a ti hasta la injusticia, entregarte mi última dignidad de vivo. Sin embargo ni siquiera así podrás dar conmigo, porque soy algo mucho más allá de todo esto, que ni siquiera yo sé.

Inspiración

La inspiración es el camino al inconsciente.

viernes, 12 de febrero de 2010

Sexo literario

Recitas como Dios
me dijo mientras recogía los libros de la cama
y encendía un cigarrillo de la mesita de noche.

Tú también
le contesté y seguí
limpiando los restos del orgasmo entre las páginas.

domingo, 7 de febrero de 2010

Sabidurías

No sé si sabes que yo supe que sabías
aquello que yo sé desde que sabes
que yo he de saber
inexorablemente
todo lo que sepas.

martes, 2 de febrero de 2010

Wanted

Para encontrarme he decidido asaltar con sigilo mi casa, abrir silenciosamente todas las puertas, y escrutar casi a oscuras todas las estancias. Luego al alba descorreré las cortinas, para que la luz de la mañana ilumine delatora todas las dudas y rincones que hayan podido quedar intactos.
Entonces proseguiré por la cocina, atisbaré entre armarios y cajones en busca de alguna huella de mi vida, empezaré por el azúcar y el café, galletas e infusiones, conservas varias y al fin el frigorífico; los aromas siempre esconden recuerdos, alguna picante pista o una agridulce nostalgia ya caduca; no guardo sin embargo muchas esperanzas en los guisantes congelados o similares provisiones bajo cero.
En el aseo sólo me interesa el cepillo de dientes y la máquina de afeitar, y el olor de las toallas, y los restos de mi rostro en el espejo.
Al llegar al dormitorio es posible que el sueño comience a vencerme, y tras palpar a ciegas el íntimo tacto de las sábanas, y mirar debajo de la cama, abriré el armario y memorizaré los colores de todas mis camisas, y me acostaré, arropado hasta los labios, para descansar un poco de mí mismo y de la vida.
Y si todo sale según lo planeado me despertaré, y acabaré de nuevo en el salón, haré café y abriré algún paquete de galletas, y sentado en ese viejo hueco que el sofá me hizo con el paso de los años, pensaré que todo ha sido un sueño.

jueves, 28 de enero de 2010

Algo así

Era enero, un cielo gris y húmedo, algunos kilómetros más cerca de la infancia, la lejanía del horizonte cuando se incendia, una metáfora, las calles y olores de una ciudad secreta, sus luces, su silencio, sus voces repetidas por cientos de bocas y lenguas y dientes.
Era tu rostro, algo así como el recuerdo de unos ojos confiados y escondidos tras una taza de café, el aire fresco de cualquier mañana blanca, la respiración ausente de tu cuerpo desnudo y también ausente al otro lado de la cama.
Era el momento en el que escribo con la cabeza en otra parte, en otro tiempo futuro, en un salto al vacío con red de pasado. Es este cigarrillo ardiéndome en los labios, este presente que consumen mis latidos, este saberte cerca al otro lado del teléfono.
Es esta cena de ensalada, esta digestión frugal, esta felicidad en vilo cuando felicidad es algo más que una palabra y es algo así como un misterio, como un enero tan distinto, y un contingente proyecto de futuro.

miércoles, 20 de enero de 2010

Tú misma

Amabas las calles y los nombres, los rostros y las palabras caídas como lágrimas, los labios y esa forma de saludar con un imperceptible movimiento de vértebras y cráneo. Las sonrisas, un sinfín de ábacos y colores para ordenar el mundo, el viento y las semillas y una luz atravesando el espacio hacia tus ojos.
Duermes con la desnudez que da la infancia, y puedo ver aún tus párpados azules como pozos callados donde crecen los sueños, enredaderas y pájaros, multitud de secretos entre aceras y parques, cientos de palabras que brillan como gotas de lluvia o piedras preciosas. Afiladas pestañas te defienden, y eres la metáfora o el símbolo de una nostalgia que florece, susurro del mar que llevas dentro, caracola blanca que perdura eterna en la memoria.
Ahora eres algo más que esa plenitud sonora que atesora el silencio, algo más que el tiempo interminable más allá del olvido y la ceniza, algo más que yo y que tú en este instante, algo mucho más que todo esto, algo que no alcanzo y que reside en el último confín de la esperanza.

martes, 29 de diciembre de 2009

Lluvia Vieja

La lluvia cae tímida pero segura, constante y pertinaz dispuesta a invadir el mundo, a no dejar ninguna raíz en el alma sin cultivar, a negarnos el olvido de ser indefensas semillas a la intemperie del cielo y de la vida.
La lluvia viene de lejos, cargada de una memoria espesa, pesada de recuerdos y gris nostalgia, de infancia en fin, de oxidados alambres y azoteas, de primitivos días muertos.
La ciudad asume la condena de las alcantarillas, como bocas ahogadas por un cielo de alquitrán, las manchas y cicatrices de sus fachadas en declive, el reflejo de un sol frío y gris en los altos edificios de cristal.
Tú me miras como hace muchos años, allá al fondo de ti misma reverberan viejas esperanzas, una juventud ya caduca, una sonrisa desgarrada y desnuda frente al mundo. Eran otros tiempos, otras sábanas, cielos más livianos, perentorios en su afán de viaje, fue descubrir el mundo a cada paso, de sonrisa en sonrisa y de vaso en vaso, llorar como lloran los incrédulos, refugiándonos en ilusiones y pasión con la cursi pose con la que se miran las estrellas.
Tú me miras y te amo, fíjate qué cosas, a mitad de una vida y de camino a sobrevivirnos a nosotros mismos.
Hoy te amo como nunca y para siempre, fíjate qué vulgar, hoy que la lluvia enternece todas las raíces, y el calendario se acaba y el otoño que barre las últimas hojas, y yo daría mi vida por ti.


(Feliz nuevo año y gracias a todos por vuestra compañía y vuestras palabras, un sincero abrazo desde mi raíz).