en el camino hacia la nada.
indómito, ta Del lat. indomĭtus. 1. adj. No domado. 2. adj. Que no se puede o no se deja domar. 3. adj. Difícil de sujetar o reprimir. Real Academia Española
lunes, 15 de diciembre de 2014
martes, 15 de octubre de 2013
Estado
Ya siento como sube y me inunda de nuevo la fiebre, en esta
tarde suave de otoño, aún luminosa y de brisa cálida, mientras escucho a mis
hijas jugar y me dejo llevar por sus voces, por sus gritos, por el pequeño y
constante estallido de felicidad de sus bocas, de sus cuerpos girando,
corriendo, haciendo piruetas y tirándose al suelo como si la vida fuese tan
sólo eso, un juego de luz sin relojes.
Me
dejo llevar por ellas, por su presencia sonora, por su grito vital, pueril y
reivindicativo, por su latido veloz y rumoroso. Y a través de ellas me traslado
a algún perdido rincón de mi infancia, a otra tarde, a otra luz, a otro rumor
de vida que pasa; que ya pasó, un lugar que ya no existe más allá que en mi
materia, en la masa oscura y ciega que me hace, en sus azarosos calambres
luminosos que iluminan la blanda y frágil patria que es mi memoria.
Yo
soy, el único continente vivo de la atemporalidad del mundo, donde todo es
posible, esa esquina errada donde acaban encontrándose pasado, presente y
futuro.
Eso
somos, acá adentro, inconsciente niños que bailan y juegan con la luz del mundo
sin tiempo, testigos de excepción de este extraño azar llamado vida.
Cuando
el sol acaba de hundirse en el último renglón del horizonte divisable, y su
gajo ardiente de pura luz es ya tan sólo una miríada de recuerdos vagos y
gaseosos, a modo de estelas de luz anaranjada y a la deriva en el cielo, ya la
ciudad vuelve a recobrar sus tonos más grises y ocres, su apagada estancia de
cemento y ladrillo, su realidad de morada fría histriónicamente adornada,
contemporánea caverna que guarece al hombre de los peligros de la noche, aunque
éste quede indefenso, a la intemperie de sus propios sueños.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Mundo abierto
Qué difícil es librarse de esta jaula
que se enreda y anuda
como yedra -entre mis dedos-
que aprieta y protege
-de la luz y del aire-
que asfixia y se alarga como boa
constrictor
a través de estas palabras
que brotan asustadas
y heridas de mi boca.
Qué difícil es buscarte -es buscarme-
entre tanto
recuerdo caduco
entre tanta
memoria salvaje
entre tanto
olvido latente.
En un último rincón
iluminado del laberinto
de tiempo y sangre te encuentro.
Y a tu lado me siento, callado te atiendo
contigo me quedo -como quien llega a casa-
niño asustado que llora, perdido y solo
ante el mundo abierto.
que se enreda y anuda
como yedra -entre mis dedos-
que aprieta y protege
-de la luz y del aire-
que asfixia y se alarga como boa
constrictor
a través de estas palabras
que brotan asustadas
y heridas de mi boca.
Qué difícil es buscarte -es buscarme-
entre tanto
recuerdo caduco
entre tanta
memoria salvaje
entre tanto
olvido latente.
En un último rincón
iluminado del laberinto
de tiempo y sangre te encuentro.
Y a tu lado me siento, callado te atiendo
contigo me quedo -como quien llega a casa-
niño asustado que llora, perdido y solo
ante el mundo abierto.
viernes, 1 de febrero de 2013
La memoria
Cuando el médico, rotaflex en mano,
abrió su cabeza sobre la mesa de autopsias
todas las mariposas echaron a volar.
abrió su cabeza sobre la mesa de autopsias
todas las mariposas echaron a volar.
martes, 22 de enero de 2013
Arcadia
El cielo te besa la frente,
bebe del oscuro cuenco de luz
de tus ojos,
te preña de silencio.
En tu dormida voz perviven
sueños infantiles, arcanas pesadillas,
todos los objetos primigenios
que han de mover el mundo.
En ti la luz del mundo se refleja como en una piedra
que se resiste a dejar de latir,
que se niega a olvidar,
a morir.
La vida te besa la frente
y bebe del oscuro cuenco de luz
de la caduca eternidad
de tu paraíso.
bebe del oscuro cuenco de luz
de tus ojos,
te preña de silencio.
En tu dormida voz perviven
sueños infantiles, arcanas pesadillas,
todos los objetos primigenios
que han de mover el mundo.
En ti la luz del mundo se refleja como en una piedra
que se resiste a dejar de latir,
que se niega a olvidar,
a morir.
La vida te besa la frente
y bebe del oscuro cuenco de luz
de la caduca eternidad
de tu paraíso.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Inventario
No voy a negociar
contigo nada.
Este es mi silencio
mi gran silencio
y
este
mi
pequeño
puñado
de
palabras.
contigo nada.
Este es mi silencio
mi gran silencio
y
este
mi
pequeño
puñado
de
palabras.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Un nudo de palomas
El verano era un nudo de palomas blancas y grises, llegadas desde lejos, desde algún invierno sobrevivientes; un nudo de palabras en la garganta, de llanto y de mejillas. El verano fue lo que quedaba, tras una primavera turbia de nieves sucias, de emociones ateridas por el frío, de nostalgia y castillos de hielo. Lo que quedaba era esa luz amarilla impregnándolo todo, las piedras y los árboles, una plaza antigua, un balcón desvencijado y recién nacido. Ahora, cuando la tarde cae lenta en su propio murmullo de aliento cálido, y la gente sale de sus casas y tú escribes de cara al mundo, ahora es cuando el verano es bruma de un sueño inacabado, que termina donde terminas tú, es decir en un nudo de palomas, en un balcón desvencijado, ante ríos de lágrimas que corren por tus mejillas; y no sabes por qué, porque el invierno no fue malo, y la primavera hizo florecer algunas cosas, aunque a veces no sabemos ni por qué.
martes, 13 de septiembre de 2011
Mariposas que arden
El tiempo vuela, es más, los días y sus horas arden como mariposas alrededor de una eterna rueda de fuego. El pasado es ceniza, aromas que asaltan como fantasmas o tigres agazapados en un lugar cotidiano o anónimo, un reguero de fotos, recuerdos apenas que se dispersan en el aire y brillan por última vez a la luz del equívoco sol del presente, camino del olvido.
Hoy en día el tiempo es una suerte de remolino oscuro, como esa pequeña corriente de agua que se perdía frente a tus ojos en el lavabo, por el desagüe de la infancia.
El mundo está loco, podríamos decir. Pero hay locos mucho más cuerdos que el mundo.
La incertidumbre está ya en el sabor del pan y la zozobra de los sueños.
El miedo ya no es tan viejo como los cuentos.
Quién sabe qué habrá de ser de nosotros, de todo lo bueno que nos hace y no se puede comprar ni pagar con dinero.
Todo cambia, tan rápido, los días son mariposas que arden.
Y tú me preguntas: qué hay de la poesía? Y yo me meto la mano en el corazón, y sólo puedo mostrarte esto.
Hoy en día el tiempo es una suerte de remolino oscuro, como esa pequeña corriente de agua que se perdía frente a tus ojos en el lavabo, por el desagüe de la infancia.
El mundo está loco, podríamos decir. Pero hay locos mucho más cuerdos que el mundo.
La incertidumbre está ya en el sabor del pan y la zozobra de los sueños.
El miedo ya no es tan viejo como los cuentos.
Quién sabe qué habrá de ser de nosotros, de todo lo bueno que nos hace y no se puede comprar ni pagar con dinero.
Todo cambia, tan rápido, los días son mariposas que arden.
Y tú me preguntas: qué hay de la poesía? Y yo me meto la mano en el corazón, y sólo puedo mostrarte esto.
lunes, 11 de julio de 2011
Yuxtaposición
Asumo de nuevo mi coartada, osease mi vida, mi silencio, mi tarde, mi tristeza. Regreso de la vida, aturdido aún por una lucha interminable, y feliz sin embargo enseño mi colmillo.
Regreso a reinventarme, regreso a esos ojos invisibles que me escuchan, que me leen con la muda comisura de los labios, regreso al corazón que late adentro de tu pecho y a mí me da la vida, y un rostro, y una historia más real incluso que estos dedos que te narran, que me narran, que proyectan mi futuro en tu cabeza, que me hacen por un instante casi ubicuo e infinito, y sólo tuyo. Y así, sutilmente, ya no soy yo el dueño de estas letras, de este susurro batiente de palabras, ya no escribo yo, ya eres tú la que me vives, ya eres tú la que proyectas en mí tu propio sueño, ya soy todo yo tu pensamiento, tu deseo, tu silencio, tu tarde, tu esperanza y tu tristeza. Ya eres tú la dueña, la diosa inmortal, la ubicua, la infinita.
Pero he de volver, una vez más a la coartada y a la tarde, y seré yo entonces quien te libere de tanta eternidad, y volverás a ser mortal, y yo tan sólo estas palabras.
Regreso a reinventarme, regreso a esos ojos invisibles que me escuchan, que me leen con la muda comisura de los labios, regreso al corazón que late adentro de tu pecho y a mí me da la vida, y un rostro, y una historia más real incluso que estos dedos que te narran, que me narran, que proyectan mi futuro en tu cabeza, que me hacen por un instante casi ubicuo e infinito, y sólo tuyo. Y así, sutilmente, ya no soy yo el dueño de estas letras, de este susurro batiente de palabras, ya no escribo yo, ya eres tú la que me vives, ya eres tú la que proyectas en mí tu propio sueño, ya soy todo yo tu pensamiento, tu deseo, tu silencio, tu tarde, tu esperanza y tu tristeza. Ya eres tú la dueña, la diosa inmortal, la ubicua, la infinita.
Pero he de volver, una vez más a la coartada y a la tarde, y seré yo entonces quien te libere de tanta eternidad, y volverás a ser mortal, y yo tan sólo estas palabras.
sábado, 21 de mayo de 2011
Nocturnidades (I)
Esta noche el cielo desmonta un sinfín de latitudes
y el viento se cuela
por entre las rendijas del horizonte...
y el viento se cuela
por entre las rendijas del horizonte...
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