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martes, 27 de julio de 2010

Palabras de tarde

Hablo de nuevo, apuesto la mirada a la tarde, la dejo vagar por entre sus somnolencias, por entre sus luces a punto de morir, sus aires como gasas, su sol en blanco, sus humedales, su tierra ocre, su laberinto de aceras grises, sus infinitos pasos, sus miradas que huyen o se recuestan, su color fugaz de pájaro herido que busca el cielo, su silencio y las palabras que nacen como frutos huérfanos para llevarnos a la boca, y alimentar algún lugar dentro de nosotros, y hacerlas nuestras, tan nuestras, irremediablemente.
Apuesto a la tarde, hablo de nuevo, me pienso, es decir pienso en todo y en nada, si eso es posible al mismo tiempo. Me siento pensar, me agoto, me lleno, huérfano de todo, solo como todos, busco las palabras de los otros, ancestrales, más allá de mí, donde existo en los otros, más allá de la matriz primigenia de la nada a la vida, más allá de la muerte en los otros.
Y me pienso: no he dejado de respirar, sigo vivo, me despierto en la noche y confuso descubro que sigo vivo, que la muerte sigue siendo una falsedad enorme, una lejanía de horizonte que no ha de llegar nunca, hasta que el mundo se acabe en un abrir y cerrar de mis ojos.
Hablo de nuevo, apuesto la mirada a la tarde, y la tarde se apaga, y apuesto mi vida, y sonrío esperando en la noche a la mañana, y pienso en ti, y en todos, y vivo, y vivo, y sumo y sigo.

jueves, 8 de julio de 2010

Mentira

(mentira. 1.f. Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa.
2.f. Errata o equivocación material en escritos o impresos. Se usa más tratándose de lo manuscrito.
3.coloq. Manchita blanca que suele aparecer en las uñas.
4.coloq. Chasquido que producen las coyunturas de los dedos al estirarlos.
R.A.E.)

¿En qué consiste la mentira de las palabras,
sus uñas manchadas?
¿En hacernos más felices? ¿Más hermosos? ¿Más siniestros?
¿O simplemente en la necesidad de no saber,
de negar la realidad de una muerte absoluta?

La tarde se abre como una flor marchita
brindándonos olores de la infancia
sueños que ya fueron
tantas muertes sin más sentido ni razón
que las del tiempo y la materia.

¿En qué consiste la mentira de tus palabras
de mis palabras en la historia construida
con la grafología del instinto
y un saber tan ciego y tan amargo
y un crujir de dedos despreciable?

La tarde es una boca de lobo
que lame a sus cachorros
es decir nuestras palabras
como puñales de afán exacto
de mentiras inmortales.

miércoles, 7 de julio de 2010

Escribo

¿Por qué escribo? -me pregunto
¿Por qué la necesidad de crear? ¿Crear el qué? ¿Para qué?
El sudor me corre desde la frente hasta las cejas, se escurre por la sien hasta los pómulos y cae sobre la mesa.
Gotas de sudor. La luz eléctrica ilumina este rincón de la noche.
Afuera los perros ladran.
¿Por qué escribo? -me pregunto
Nadie sabe si amanecerá mañana.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Instante azul

Es este relámpago azul el que me anima
el que sueña que me sueño
en otra vida

el que ama mi caída
el que también ahora a tus ojos
ilumina.

jueves, 13 de mayo de 2010

Página en blanco

Sueñas con noches largas, al filo de un precipicio blanco. Miedo a no saber volar, cansancio, pereza, urgencia que la vida da, como un tren a medianoche. Paisajes de entresueños, paisajes que se difuminan borrosos y fugaces a lo largo de la ventana de los días y los años. Siempre queda un rincón, algunos minutos para la nostalgia, algún cadáver de entre todas las horas consumidas que revela la oscura atracción hacia la muerte, cálida, también por un instante. Las mismas palabras que caen como gotas de un grifo roto, intemporales medidas de tiempo en combustión eterna. Palabras que van ahondado el hueco sobre la piedra, sobre el alma vieja y universal, y pequeña, e intangible, acá adentro bajo el pecho, un latido incandescente. Y nos queda, al final de todos los destinos, al final del tiempo y de la vida tan eternos, sólo una lágrima imperiosa, una sonrisa indestructible, y el amor, siempre el amor, más allá de todo lo que existe.

miércoles, 21 de abril de 2010

Liviano canto

Amenaza la luz con lluvia, tu rostro sucio lavado por el cielo.
Abril dudoso, de ramos de luz y flores, con sombras que se arremolinan tímidas en los rincones.
Llega el tiempo y se pausa, los relojes se contienen, y divisan y escudriñan en silencio el horizonte, tantas horas a punto de incendiarse, ahora espejismos de lo que aún no existe pero las agujas ya saben.
Todo cambia, hoy como siempre, ya olvidamos nuestro rostro de ayer, el que luchó por nosotros y ahora queda borrando huellas en la memoria.
Los pájaros se escuchan, incluso en las ciudades más hondas y oscuras, su canto llega hasta el frágil secreto de nuestro tímpano, para enseñarnos sin palabras.
Hoy me voy, más que nunca, y he de volver, inevitablemente, a estos mismos versos, zurcidos como silencio y escucha de la vida y de la luz, paraguas agitador de gaviotas y sombras, cuerda infinita del todo a la nada.
Esta primavera, como era de esperar, la luz amenaza lluvia, y los ojos sorprendidos rezan una oración que ni siquiera existe, ni tiene dios, ni versos ni palabras, y suena, tan liviana, como el canto de un pájaro.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Madrugada

Es tarde, a veces ocurre, la noche nos gana la partida; y sin embargo abnegados, perdedores por instinto, derrotados como sino, seguimos a lomos de su ceguera, escribiendo, escribiendo, escribiendo, lo poco que nos queda o que sabemos.
Todo lo demás es una sencilla metáfora de este momento repetido, y la muerte, allá al final, la irrepetible.