Cuando el médico, rotaflex en mano,
abrió su cabeza sobre la mesa de autopsias
todas las mariposas echaron a volar.
indómito, ta Del lat. indomĭtus. 1. adj. No domado. 2. adj. Que no se puede o no se deja domar. 3. adj. Difícil de sujetar o reprimir. Real Academia Española
viernes, 1 de febrero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Arcadia
El cielo te besa la frente,
bebe del oscuro cuenco de luz
de tus ojos,
te preña de silencio.
En tu dormida voz perviven
sueños infantiles, arcanas pesadillas,
todos los objetos primigenios
que han de mover el mundo.
En ti la luz del mundo se refleja como en una piedra
que se resiste a dejar de latir,
que se niega a olvidar,
a morir.
La vida te besa la frente
y bebe del oscuro cuenco de luz
de la caduca eternidad
de tu paraíso.
bebe del oscuro cuenco de luz
de tus ojos,
te preña de silencio.
En tu dormida voz perviven
sueños infantiles, arcanas pesadillas,
todos los objetos primigenios
que han de mover el mundo.
En ti la luz del mundo se refleja como en una piedra
que se resiste a dejar de latir,
que se niega a olvidar,
a morir.
La vida te besa la frente
y bebe del oscuro cuenco de luz
de la caduca eternidad
de tu paraíso.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Inventario
No voy a negociar
contigo nada.
Este es mi silencio
mi gran silencio
y
este
mi
pequeño
puñado
de
palabras.
contigo nada.
Este es mi silencio
mi gran silencio
y
este
mi
pequeño
puñado
de
palabras.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Un nudo de palomas
El verano era un nudo de palomas blancas y grises, llegadas desde lejos, desde algún invierno sobrevivientes; un nudo de palabras en la garganta, de llanto y de mejillas. El verano fue lo que quedaba, tras una primavera turbia de nieves sucias, de emociones ateridas por el frío, de nostalgia y castillos de hielo. Lo que quedaba era esa luz amarilla impregnándolo todo, las piedras y los árboles, una plaza antigua, un balcón desvencijado y recién nacido. Ahora, cuando la tarde cae lenta en su propio murmullo de aliento cálido, y la gente sale de sus casas y tú escribes de cara al mundo, ahora es cuando el verano es bruma de un sueño inacabado, que termina donde terminas tú, es decir en un nudo de palomas, en un balcón desvencijado, ante ríos de lágrimas que corren por tus mejillas; y no sabes por qué, porque el invierno no fue malo, y la primavera hizo florecer algunas cosas, aunque a veces no sabemos ni por qué.
martes, 13 de septiembre de 2011
Mariposas que arden
El tiempo vuela, es más, los días y sus horas arden como mariposas alrededor de una eterna rueda de fuego. El pasado es ceniza, aromas que asaltan como fantasmas o tigres agazapados en un lugar cotidiano o anónimo, un reguero de fotos, recuerdos apenas que se dispersan en el aire y brillan por última vez a la luz del equívoco sol del presente, camino del olvido.
Hoy en día el tiempo es una suerte de remolino oscuro, como esa pequeña corriente de agua que se perdía frente a tus ojos en el lavabo, por el desagüe de la infancia.
El mundo está loco, podríamos decir. Pero hay locos mucho más cuerdos que el mundo.
La incertidumbre está ya en el sabor del pan y la zozobra de los sueños.
El miedo ya no es tan viejo como los cuentos.
Quién sabe qué habrá de ser de nosotros, de todo lo bueno que nos hace y no se puede comprar ni pagar con dinero.
Todo cambia, tan rápido, los días son mariposas que arden.
Y tú me preguntas: qué hay de la poesía? Y yo me meto la mano en el corazón, y sólo puedo mostrarte esto.
Hoy en día el tiempo es una suerte de remolino oscuro, como esa pequeña corriente de agua que se perdía frente a tus ojos en el lavabo, por el desagüe de la infancia.
El mundo está loco, podríamos decir. Pero hay locos mucho más cuerdos que el mundo.
La incertidumbre está ya en el sabor del pan y la zozobra de los sueños.
El miedo ya no es tan viejo como los cuentos.
Quién sabe qué habrá de ser de nosotros, de todo lo bueno que nos hace y no se puede comprar ni pagar con dinero.
Todo cambia, tan rápido, los días son mariposas que arden.
Y tú me preguntas: qué hay de la poesía? Y yo me meto la mano en el corazón, y sólo puedo mostrarte esto.
lunes, 11 de julio de 2011
Yuxtaposición
Asumo de nuevo mi coartada, osease mi vida, mi silencio, mi tarde, mi tristeza. Regreso de la vida, aturdido aún por una lucha interminable, y feliz sin embargo enseño mi colmillo.
Regreso a reinventarme, regreso a esos ojos invisibles que me escuchan, que me leen con la muda comisura de los labios, regreso al corazón que late adentro de tu pecho y a mí me da la vida, y un rostro, y una historia más real incluso que estos dedos que te narran, que me narran, que proyectan mi futuro en tu cabeza, que me hacen por un instante casi ubicuo e infinito, y sólo tuyo. Y así, sutilmente, ya no soy yo el dueño de estas letras, de este susurro batiente de palabras, ya no escribo yo, ya eres tú la que me vives, ya eres tú la que proyectas en mí tu propio sueño, ya soy todo yo tu pensamiento, tu deseo, tu silencio, tu tarde, tu esperanza y tu tristeza. Ya eres tú la dueña, la diosa inmortal, la ubicua, la infinita.
Pero he de volver, una vez más a la coartada y a la tarde, y seré yo entonces quien te libere de tanta eternidad, y volverás a ser mortal, y yo tan sólo estas palabras.
Regreso a reinventarme, regreso a esos ojos invisibles que me escuchan, que me leen con la muda comisura de los labios, regreso al corazón que late adentro de tu pecho y a mí me da la vida, y un rostro, y una historia más real incluso que estos dedos que te narran, que me narran, que proyectan mi futuro en tu cabeza, que me hacen por un instante casi ubicuo e infinito, y sólo tuyo. Y así, sutilmente, ya no soy yo el dueño de estas letras, de este susurro batiente de palabras, ya no escribo yo, ya eres tú la que me vives, ya eres tú la que proyectas en mí tu propio sueño, ya soy todo yo tu pensamiento, tu deseo, tu silencio, tu tarde, tu esperanza y tu tristeza. Ya eres tú la dueña, la diosa inmortal, la ubicua, la infinita.
Pero he de volver, una vez más a la coartada y a la tarde, y seré yo entonces quien te libere de tanta eternidad, y volverás a ser mortal, y yo tan sólo estas palabras.
sábado, 21 de mayo de 2011
Nocturnidades (I)
Esta noche el cielo desmonta un sinfín de latitudes
y el viento se cuela
por entre las rendijas del horizonte...
y el viento se cuela
por entre las rendijas del horizonte...
jueves, 19 de mayo de 2011
Declaración de intenciones
Desde aquí, desde este lugar de la noche, desde este rincón digital del mundo, desde este sentir oculto y protegido por las propias sombras
escribo para ti
y para ti
y para ti
clandestinos
también de la vida
suicidas en potencia
del propio corazón.
escribo para ti
y para ti
y para ti
clandestinos
también de la vida
suicidas en potencia
del propio corazón.
viernes, 8 de abril de 2011
Palabras
Tus palabras aquel día eran hermosas y redondas, dulces y tímidas, temerosas como duraznos recién amanecidos. La luz a través de las cortinas de seda blanca penetraba la estancia y adoraba tu cuerpo desde el balcón de mis ojos. Yo te adoraba, desde el silencio te amaba mientras iba recogiendo como un niño tus palabras al igual que mágicos y extravagantes mecanismos, tus palabras recién caídas de tu boca, recién paridas por tu sexo, tus palabras que hablaban de futuro, de la esperanza y el amor anidados en tu vientre, tus palabras sin más nuestro futuro. Esa fue la mañana de mi vida, y de la tuya. Luego vino el resto del mundo inesperado, la aventura de vivir sin condiciones, el inexorable riesgo del latido. Luego vino el coche, la velocidad y el instante, el accidente y todas las palabras desparramadas de tu boca, ensangrentadas. Ese fue el trágico final de tu futuro, de mi futuro, de tus palabras que ahora asumo mientras los duraznos se pudren en la eternidad de ese instante y de la noche.
lunes, 21 de marzo de 2011
Miedo a la oscuridad (ó El Coco)
Tras la última sesión del día, el pequeño monstruo azul se quitó la máscara, suspiró, arropó a la niña ya dormida y cerró con sigilo la puerta.
La noche era oscura y fría, miró hacia ambos lados de la calle pero no vio a nadie. Encendió un cigarrillo y empezó a caminar de espaldas a la luna, que ya comenzaba a nacer entre las altas y lejanas chimeneas de las fábricas. Fue justo entonces cuando pensó, no sin cierto asombro, que nunca se hubiera imaginado que podría ganarse la vida asustando a niños.
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